El liderazgo politico en los planes de seguridad

El liderazgo politico en los planes de seguridad

La importancia del liderazgo político en los planes de seguridad es en buena medida un reflejo de la voluntad política y esto requiere de:

  • Liderazgo consciente del problema
  • La seguridad en la agenda pública.
  • Capacidad de convocatoria.
  • Capacidad de coordinación.

El liderazgo politico en los planes de seguridadEsto se entiende mejor cuando se analiza el caso de Colombia. El eje de la gestión del Presidente Álvaro Uribe fue la política de Seguridad Democrática. En ella propuso la recuperación de la gobernabilidad en un ambiente de respeto a las libertades. Planteó además una alianza entre la población –cansada de ser víctima- y las organizaciones de la fuerza pública.

Este líder político colombiano colocó a la seguridad en el tope de la agenda pública. Desde entonces, ha abordado el tema en forma constante durante sus intervenciones ante los medios de comunicación. Esto ha enviado un mensaje claro a las instituciones. Entre 2002 y 2006, la tasa de homicidios en Colombia descendió de 65 a 40 por cada 100.000 habitantes. Los resultados durante este periodo debido a la puesta en práctica de esta política de Seguridad Democrática fueron:

  • Consolidación del control estatal del territorio.
  • Protección de la población.
  • Eliminación del negocio de las drogas ilícitas en Colombia.
  • Mantenimiento de una capacidad disuasiva.
  • Eficiencia, transparencia y rendición de cuentas.
  • Fortalecimiento de las instituciones del Estado, tales como: Sistema judicial, fuerzas militares, Policía Nacional, inteligencia y finanzas del Estado.
  • Consolidación del control del territorio nacional: zonas de rehabilitación, plan de seguridad integral de fronteras, seguridad urbana, desarticulación de las finanzas de las organizaciones terroristas y de narcotráfico.
  • Protección a la infraestructura de la Nación y a la ciudadanía: personas en situación de riesgo, víctimas del desplazamiento forzoso, desmovilizados y niños combatientes, contra el reclutamiento de niños y jóvenes, el terrorismo, el secuestro y la extorsión, protección de la infraestructura económica y de la red vial.

Para a posicionar a las ciudades como áreas geográficas competitivas y atractivas a la inversión, mediante la concertación público-privada en el ámbito local, regional y nacional, como ha ocurrido por ejemplo en Bogotá y Medellín, construyendo un ambiente propicio para el desarrollo interno y la integración con otras áreas.

El ex alcalde de Bogotá, Antanas Mockus afirma que entre las acciones cruciales que llevaron a cabo para transformar la ciudad se destacan: la capacitación de policías (“Ciudadanos formadores de ciudadanos”); más que campañas, realizar acciones colectivas muy visibles; implementar la “vacuna contra la violencia”; construir comisarías de familia y centros de mediación, entrenar a miles de líderes; promocionar, elegir y capacitar a jueces de paz; mejorar y recuperar las cárceles, y concertar Unidades de Reacción Inmediata (URI) y la construcción de una Unidad de Policía Judicial (UPJ), entre otras medidas.

El temor ciudadano se expresa debido a los altos niveles de deterioro e indebida ocupación de los espacios públicos. La implementación de las estrategias para promover la convivencia y la seguridad ciudadana inciden directamente en la gobernabilidad de la ciudad. Al prevenir las expresiones de violencia, y al facilitar los derechos y deberes de los ciudadanos, se está contribuyendo con esta iniciativa.

Cuando los gobernantes estimulan a los individuos a ser “mejores personas”, los enseñan a apropiarse de la ciudad, a comunicarse, a reconocer la diversidad de los otros, a promover prácticas ciudadanas en espacios públicos y a darle una solución adecuada a los conflictos, están construyendo alternativas para una mejor convivencia.

Mockus afirma que una de las piezas claves en el proceso de transformación de Bogotá fue promover el respeto a las normas de convivencia. Un vivo ejemplo de convivencia, ligado al tema de seguridad ciudadana, es el proyecto Misión Bogotá. El objetivo de esta propuesta es ¨contribuir al fortalecimiento de las localidades, al buen uso, apropiación y goce del espacio público, a través de la promoción de prácticas y valores enmarcados en una cultura ciudadana solidaria, como elementos fundamentales para mejorar la convivencia y la seguridad en una Bogotá sin indiferencia.

Este proyecto concibe el espacio público como un elemento dinamizador para el ciudadano; como el canal de expresión de la ciudadanía en el que se exteriorizan y evidencian los vínculos sociales que median las relaciones de los habitantes de la ciudad.

Construir espacios públicos que favorezcan el contacto y la cohesión social dentro del marco de una sociedad diversa; donde el individuo se hace ciudadano interviniendo en la construcción social y cultural de la ciudad. Se concibe el espacio público como espacios colectivos y de uso social donde pueden interactuar el disfrute, el estímulo, la admiración, el ensueño y la intuición¨.

Bogotá tenía problemas graves de violencia y delincuencia. ¨Era una ciudad que llegó a tener una tasa de 80 homicidios por cada 100.000 habitantes y más de 25.000 delitos denunciados. Un esfuerzo de equipo entre el Gobierno Distrital, Municipal y Nacional. Un elemento importante es que hubo liderazgo por parte del Alcalde Distrital. Aquí se ve claramente lo que es un ejemplo de colaboración. Fue relevante la decisión de enfrentar los temas de violencia y delincuencia, pero también el haber trabajado en equipo con el Gobierno Nacional. El gobierno Municipal ha laborado durante todos estos años junto con los presidentes, la Policía Nacional, autoridades municipales, Fiscalía y los jueces. Esos dos elementos, liderazgo y trabajo en equipo, fueron los que dieron el resultado.

Se produjo un fortalecimiento de la Policía Nacional: se mejoraron las instalaciones de la policía y se construyeron unidades bien dotadas y equipadas, para vigilar determinados territorios. También se produjo la presencia de la policía en la calle de manera permanente, las 24 horas del día y la intervención del espacio público: se mejoraron los entornos urbanos y trabajaron el área de desarrollo social, sobre todo en aquellos sitios donde tenían problemas de violencia y delincuencia.

En el espacio público se hace ciudadanía y la idea es que ésta se apodere de ellos. Las intervenciones son realizadas con respeto, dignidad y enfoque integral hacia la población, y que es necesario conseguir el equilibrio a pesar de todas las dificultades. “La confianza es clave para la transformación. La solución se logra con intervenciones integrales.
Continuidad de políticas

Una de las claves del éxito en las experiencias para controlar la violencia, tanto en Medellín como en Bogotá, está en la continuidad de las políticas, a pesar de los matices que pueda existir en la retórica de los gobernantes de turno. Antanas Mockus, dos veces alcalde de Bogotá y uno de los protagonistas de este proceso altamente positivo, lo resumió con una frase: “Construir sobre lo construido”.

La evolución de Bogotá y Medellín es el resultado de la continuidad de las últimas administraciones, las cuales han sabido reconocer los logros y proyectos anteriores llevados a cabo, construyendo sobre ellos y no comenzando desde cero.

Al tener los recursos disponibles (humanos, tecnológicos, infraestructura, etc.), la estrategia para disminuir la delincuencia se cumple de manera más rápida y exitosa. Debemos aprovechar lo que ya existe, lo que ya está allí, no inventar la rueda. De allí la importancia de aprovechar toda la maquinaria de recursos existentes para ser utilizados en pro del bienestar de los ciudadanos.

La frase de Mockus implica reconocer los triunfos de los predecesores, sin omitir la necesidad de criticar y rectificar donde sea necesario. Por la otra, una transición expedita entre el diagnóstico y la práctica, en el entendido de que la violencia es el producto de múltiples factores, que deben ser atacados en forma simultánea. Muchos de estos elementos no están directamente vinculados con la acción de los cuerpos de seguridad ciudadana. Entre algunas políticas públicas exitosas de seguridad que fueron llevadas a cabo, se destacan:

1. Sistema de Emergencias 123

En Bogotá y Medellín, los planes de seguridad y gestión municipal están compuestos por un alto componente tecnológico. El sistema de Emergencias 123, aplicado en Medellín fue articulado con instituciones como los consejos de seguridad, liderados por el Alcalde; los comités locales de gobierno; los consejos de convivencia ciudadana, y actividades programadas como operativos en zonas de alta vulnerabilidad y eventos patrocinados por las autoridades legítimas.

En términos más amplios, se buscó incorporar a la mayor cantidad posible de fuerzas, dentro y fuera del gobierno municipal, en torno a cinco ejes de acción:
1. Fortalecimiento de la capacidad institucional.
2. Preparación y formación del personal de seguridad ciudadana.
3. Mejoramiento de las comunicaciones.
4. Reforzamiento de la movilidad de las autoridades.
5. Presencia de las autoridades en zonas altamente conflictivas.

En este último aspecto, destaca la construcción de módulos, conocidos como Centros de Atención Inmediata (CAI), que son estructuras hechas con blindaje de nivel 5. Allí operan las autoridades municipales y policiales, en red con los demás centros fijos y móviles.

2. Cámara de Comercio de Bogotá

Además de la continuidad, parte del éxito colombiano en esta materia se debe a que las autoridades del Estado supieron convocar al sector privado y las organizaciones intermedias. Un ejemplo de esto es el programa de “zonas seguras”, adelantado por la Alcaldía Mayor de Bogotá, donde participan la Cámara de Comercio y la Policía Metropolitana, con la finalidad de “gestionar la seguridad en cuadrantes específicos de la ciudad, buscando reducir al mínimo las actividades delictivas dentro de los espacios de aplicación”.
En términos prácticos, en esos cuadrantes se lleva a cabo una inversión de recursos, tanto públicos como privados, para atacar desde un enfoque de prevención situacional, los factores que inciden en la ocurrencia de delitos. La sumatoria de estas zonas ha tenido un efecto general sobre todo el ambiente de seguridad de la capital colombiana.

La Cámara de Comercio, además, participa en la evaluación de la gestión en lucha contra el delito que desarrolla el gobierno bogotano. A través del programa de seguridad y convivencia, intentan generar un ambiente de seguridad para la inversión en la ciudad de Bogotá.

Entre algunos de sus objetivos, están:

  • Fortalecimiento institucional.
  • Mejoramiento de la movilidad por medio de las unidades de atención al ciudadano.
  • Identificación de los posibles riesgos que pueden afectar al empresariado.
  • Evaluación del entorno y de la percepción del ciudadano a través de la encuesta de victimización.

Esta última se realiza con el fin de hacer recomendaciones y propuestas para mejorar este indicador y, de esta forma, contribuir a incrementar los niveles de inversión y de competitividad de la ciudad.

La idea es posicionar a la ciudad como una región competitiva. También impulsan el programa ¨Bogotá Emprende¨, a través del cual crean y promocionan una idea de negocio. A pesar de ejercer la vocería del sector empresarial, esta Cámara también representa un ejemplo de que, a través de la colaboración del sector público y el privado, se pueden lograr concretar las metas propuestas.

Como ellos mismos lo afirman, su propuesta de valor está basada en aportar al mejoramiento de la competitividad y la calidad de vida de Bogotá y la región, promover el desarrollo empresarial con la articulación de actores públicos y privados, ofrecer el manejo especializado de información y conocimiento, y apoyar a las empresas durante su ciclo de vida.

Otro ejemplo de colaboración lo vemos a través del programa que lleva a cabo esta Cámara denominado ¨Zonas Seguras¨. Estos cuadrantes representan modelos de gestión de la seguridad basados en la concertación público- privada, para generar espacios de participación en los cuales se identifique las problemáticas de seguridad, convivencia y protección del espacio público en áreas específicas, con el fin de diseñar estrategias de intervención a mediano y largo plazo.
Entre los objetivos de este programa están:

  • Coordinación institucional.
  • Participación ciudadana y empresarial.
  • Prevención de delito.
  • Fomento de la denuncia de los ciudadanos.
  • Mejoramiento del entorno.

3. El Observatorio de Seguridad

Se encarga de analizar el comportamiento de la seguridad en la ciudad y la región, con el objeto de apoyar las acciones de las autoridades en la reducción y prevención de los delitos y mantener informados a empresarios, organizaciones públicas y privadas encargadas e interesadas en el tema de seguridad. Aquí también se observa un claro trabajo de colaboración.

Los informes del Observatorio de Seguridad son presentados a las máximas autoridades bogotanas, y constituyen un punto importante de referencia en cuanto a la evaluación de la gestión. Este modelo de participación ha sido reproducido en todas las grandes ciudades colombianas. Estos informes contienen una relación detallada de los delitos que son tomados como indicadores de gestión en la materia (homicidios, piratería terrestre, robos a bancos, vehículos, comercios y personas, entre otros), referenciados en términos geográficos.

La data que constituye la materia prima de los estudios es obtenida de múltiples fuentes oficiales, pero su procesamiento se lleva a cabo según estándares aceptados por todas las partes. Esto es complementado con una encuesta de percepción y victimización en todos los distritos de la ciudad.

4. Programa ¨Bogotá, cómo vamos¨

Es un proyecto de control ciudadano, promovido por entidades de la sociedad civil, cuyo propósito es realizar un seguimiento sistemático de la calidad de vida de los habitantes de la ciudad. Este programa funciona gracias a la colaboración de la Cámara de Comercio de Bogotá, la Casa Editorial El Tiempo y la Fundación Corona.

Entre los objetivos de este proyecto están:

  • Promover un gobierno efectivo y transparente.
  • Impulsar una ciudadanía más informada, responsable y participativa.
  • Potenciar el trabajo en alianzas en torno al tema de calidad de vida.

Los aportes que brinda este programa son diversos. Sirve como estrategia de evaluación y corrección de las políticas públicas del Gobierno, y constituye una excelente herramienta para mantener a la ciudadanía informada.

Esto hace que las autoridades e instituciones puedan proponerse mejores objetivos, estrategias y metas medibles. Al haber mayor divulgación, se da entonces una mayor apropiación ciudadana de los temas y problemáticas de la ciudad. Debido a la exhaustiva investigación que realizan y a la medición de indicadores, este programa sirve como un punto de referencia creíble y fuente metodológica. Este programa también ha servido de ejemplo para ser llevado a cabo en otras ciudades como Sao Paulo, Barranquilla, Cartagena, Cali y Medellín, entre otras.

5. La vigilancia privada como un aliado

Esto se percibe con claridad cuando analizamos las relaciones entre los distintos cuerpos de seguridad ciudadana y la vigilancia privada. La vigilancia privada debe ser vista por los gobiernos como un aliado, no como una amenaza. Nuevamente, la experiencia colombiana tiene algunas enseñanzas sobre la creación de las redes de apoyo y solidaridad ciudadanas, constituye una de las herramientas fundamentales de la política de Seguridad Democrática.

Según esta norma, todos los servicios de vigilancia y seguridad privadas deben estar conectados de manera directa y permanente con la Policía Nacional. Esto con la finalidad de suministrar información que conduzca a la detección temprana de los delitos. Esta disposición ha logrado evitar un importante número de robos, secuestros y atentados terroristas. Lo público y lo privado no deben ser excluyentes, sino que por el contrario son complementarios, y en temas como el de la seguridad pública se vuelven estratégicos, dentro del marco de las corresponsabilidades”.

Los vigilantes privados son uno de los factores fundamentales en el programa de las zonas seguras, que se aplica con éxito en la capital colombiana. Uso de recursos tecnológicos, inclusión, transparencia, participación con normas claras, etc. Estas son algunas de las claves que explican el éxito colombiano en materia de seguridad ciudadana y control de la violencia. La generación de un clima de seguridad tiene un efecto expansivo hacia otras áreas del quehacer social. Una de ellas es la económica.

Conclusión

Está comprobado que el sentimiento de inseguridad obliga a la gente a reducir sus interacciones con el entorno social. Las actividades recreativas, desarrolladas por regla general en las horas de ocio nocturno, son llevadas a su mínima expresión. En cambio, cuando hay seguridad florece el comercio. Los turnos de trabajo se prolongan. En fin, la economía se dinamiza, y por lo tanto se reducen los índices de pobreza.
En Colombia queda mucho por hacer. Pero lo fundamental en este artículo es demostrar que se puede controlar la violencia y llevarla a niveles tolerables, en un ambiente de respeto a las libertades. Para esto, reiteramos, es necesario contar con un liderazgo político consciente del problema y capaz de orientar en forma positiva el accionar de las instituciones.

NOTE: This article discusses the transforming of the city of Bogota and Medellin by utilizing the importance of political leadership in terms of making leadership aware of issues, putting security on the public agenda, and the ability to convene and coordinate security efforts.

There were 5 successful security policies established in Columbia:

  1. Emergency System 123 – sponsored program to teach people about things like safety tips, local government councils, give security advice, etc.
  2. Chamber of Commerce – established a program that evaluates the management of crime-fighting in the city.
  3. Security Observatory – to analyze the behavior of security in the city and to help support authorities in reducing/preventing crimes.
  4. Program “How we go” – encourages citizens to monitor their surroundings.
  5. Private Security as an Ally – encourages governments to see private security as a partner, not a threat.

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